Día 2: La
encontré
Sí, es ella ¿Qué hace aquí? ¡KAGOME!- Pensé,
no puedo entender que está haciendo aquí Kagome, tal vez sea solo una ilusión.
-¡________!-
Gritó la muchacha que supuestamente era Kagome. No resistí mas y caí declarada
al suelo.
A la mañana siguiente sentí como los rayos
del sol me despertaban, abrí los ojos y mire a mi alrededor. Al parecer estaba
en una especie d cabaña, acostada en un futón. Me senté y sentí un gran dolor
en la parte de mi estomago, estaba vendada. De pronto escuche unas voces
desconocidas.
-¿Te
enteraste?- ésta voz parecía ser la de una mujer ya adulta.
-No
¿De qué?- la segunda voz era la de una mujer más joven.
-Dicen
que encontraron a una mujer ayer por la tarde.
-¿Creé
que sea enviada por terratenientes para espiarnos?- lo dijo la muchacha un poco
asustada.
-No
lo creo, la sacerdotisa Kagome…
Cuando escuche eso me abrí los ojos como
platos, me paré de un brinco del futón y salí a fuera.
-¡¿Kagome!?
¡¿Dónde esta, Kagome?!- les pregunté a las mujeres desesperada.
-P-por
allá- respondieron las dos mujeres al mismo tiempo, señalando al lado.
Miré a la derecha y puede ver a Kagome,
vestida con un traje de sacerdotisa, y el cabello largo y suelto. Me acerqué
sigilosa hasta donde se encontraba ella.
-Kagome…-
le dije entre sollozos. Ella hablaba con alguien, pero no presté atención con
quién.
-_________-
Me llamó ella y corrió a abrazarme- Que suerte que estés bien, _________-
agregó ella, también entre sollozos.
-Estoy
tan contenta de volver a verte, te extrañe mucho- le respondí secándome las
lagrimas.
-
Ven, ven- me dijo ella agarrándome del brazo- Quiero que me cuentes como
llegaste hasta aquí- Ella me empujaba hacía una cabaña.
Kagome y yo entramos a la cabaña que era
donde ella vivía. Me contó como ella fue que llegó allí y lo que pasó, luego yo
le conté mi historia.
-¡¿Enserio
Sesshomaru te salvó y te trajo en sus brazos hasta aquí?!- Kagome parecía muy sorprendida,
pero para mi ese muchacho fue muy gentil.
-Sí,
pero… ¿Por qué te sorprendes tanto?- lancé una pequeña risa.
-Es
que Sesshomaru odia a los humanos, a excepción de Rin.
-¿Quién
es, Rin?
-Es
la niña que mencionaste.
-¿Ésa
niña se llama Rin? Que bonito nombre- contesté con una sonrisa.
De pronto alguien entro a la cabaña.
-Señorita
Kagome…
Me dí media vuelta para ver quien era, vi que
era la niña. La mire con una sonrisa tímida y cariñosa. La pequeña se abalanzó
sobre mi, me dio un tierno abrazo y me dijo.
-Gracias,
muchas gracias, me salvo la vida- le correspondí el abrazo. Cuando nos
separamos ella se presentó.
-Mi
nombre es Rin, es un gusto conocerla, y le estoy muy agradecida.
-No
hay de que Rin. Mi nombre es _________ Tenshi, encantada.
-Rin
¿Qué te parece si me acompañas, a preséntamele la aldea a, _______?- dijo
Kagome, levantandoce del suelo.
-¡Claro!-
respondió Rin muy emocionada, y tomandome del brazo para que me levanté.
Al salir de la casilla vi a un joven de
cabello largo blanco, ojos color miel y vestimentas rojas, muy parecido al
otro, pero con una diferencia de que tenía orejas de perro en su cabeza.
-¿Quién
es?- pregunté muy curiosa y nerviosa por la respuesta.
-Es
Inuyasha- respondió Kagome.
-¡Oh!
Él es tu esposo ¿Cierto? Del que me hablaste- Kagome se sonrojó un poco y yo
lancé una pequeña risa.
-Si,
él es- dijo Rin, muy tiernamente.
-Ven,
te presentaré- Kagome me tomó de la mano y me llevó hasta donde estaba Inuyasha
y otro hombre.
-
Inuyasha, Miruku- Los llamó Kagome. Ambos se dieron vuelta y nos miraron.
-Veo
que ya está mejor, señorita- me dijo el hombre de junto.
-Sí,
si ya estoy mejor, gracias- le respndí al hombre, que vestía una túnica de
colores viola y negro, de cabellos negros y un aro en su oreja, parecía un
especie de monje.
-________,
él es mi esposo, Inuyasha y mi amigo y monje, Miroku- Ella me presentó, lo
único que podía hacer era sonreír, ya que Kagome hablaba la mayor parte del
tiempo.
Luego de un rato, nos despedimos y me
llevaron con una mujer medianamente joven, de cabellos castaños y ojos también
del mismo color, llevaba un kimono de tres colores distintos y tenía un bebé
enbazos.
-¡Sango!-
le gritó Kagome, a lo cual ella contestó.
-Hola,
Kagome…- dijo ella con vos suave y dulce, acercándose a nosotras con una
sonrisa- ¡Oh! Veo que ya te sientes mejor, nos tenía preocupados, Kagome
reaccionó muy mal cuando te vio, parecía que había visto a la propia parca.
Jaja.
-Bueno,
si, es que ella es una de mis mejores amigas en mi época- dijo mi amiga mientras
reía.
-¡¿Enserio?!-
dijo muy sorprendida Sango, mientras nosotras asentíamos. Luego agregó- ¿Pero…
Como llegaste aquí?
Kagome y yo le contamos toda la historia de
cómo había llegado a ese lugar.
Al finalizar con la historia, fuimos a ve a
la ‘’anciana Kaede’’, según Kagome, para ver como había, yo, ido a parar a ese
lugar. Cuando llegamos, observe a la ansiana, una mujer de cabello gris,
vestida de sacerdotisa, y tenía algo particular, un parche en el ojo.
-Buenos
días, Kaede- saludo Kagome.
-Buenos
días, Kagome ¿En qué puedo ayudarte?
-Bueno,
vera, ella es una amiga mia, ________, y calló en el pozo por error y, bueno…
Vino a la época feudal.
La expresión de Kaede fue de sorpresa, se
acercó a mi y me miró de arriba abajo, me sentí algo incomoda.
-No
entiendo como pudo aver viajado, no encuentro ninguna marca en ningún lado.
Pero… Puedo sentir una presencia extraña cerca de ella, una presencia que nunca
antes había sentido antes. Es parecida a la de la perla Shikon, pero no estoy
segura…
-Pero…
Eso es imposible, si destruimos la perla hace años- dijo Kagome, parecía
preocupada.
-¿La
perla Shikon? ¿ Hablas de los amuletos que venden en tu casa, Kagome?

